Modelamos o re-formateamos nuestro cerebro con la activad que realizamos. En Londres se realizaron estudios con taxistas, se advirtió que mejoraban cada año el hipocampo, la región que regula la memoria espacial. En 2002 se comprobó en Alemania que los músicos tenían más desarrollada la circunvolución de Heschl. Lo mismo se verificó en personas bilingües. La conclusión es que la actividad crea neuronas, Re-formatear el cerebro. Los ejercicios físicos preservan la salud cardiovascular, los cognitivos preservan la mental. La mejor forma de no progresar es estando cómodos. Siempre hay una manera de lograr una mejor versión de nosotros mismos. Cambiando nuestros hábitos, cambiaremos nuestras conexiones neuronales, cambiaremos nuestra vida y estaremos mejor equipados para lograr lo que deseamos al Re-formatear el cerebro.
Re-formatear el cerebro
Cambiar es simplemente llegar a ser diferente, eso significa no ser más como solíamos ser, modificar cómo pensamos, qué hacemos, qué decimos, cómo actuamos y quienes estamos siendo. Decidimos hacer cambios cuando tomamos conciencia que hay algo que nos hace sentir lo suficientemente incómodos o cuando las cosas no son como queremos. Evolucionar es cambiar, en todo orden de cosas, para adaptarse a nuevos entornos. No hay nada que un ser humano haga, diga y piense que antes no haya pasado por las redes neuronales de nuestro cerebro; por tanto, el cambio al Re-formatear el cerebro tiene muy poderosas implicaciones neuronales. Podemos afirmar que cambiar nuestros hábitos, cualquiera que ellos sean significa también cambiar físicamente nuestro cerebro, nuestras conexiones neuronales, nuestras sinapsis, nuestras emociones. A esta facultad de cambiar nuestra percepción, de Re-formatear el cerebro, nuestros hábitos, nuestra forma de hacer las cosas, y por ende cambiar también físicamente las conexiones neuronales. Finalmente es importante recordar que la exposición constante a estímulos novedosos o la actividad física y mental durante la vida, son factores que previenen significativamente el endurecimiento del cerebro, que se traduce como la incapacidad para aprender y la perdida progresiva de la información de los programas mentales. Es decir, si queremos evitar enfermedades cerebrales degenerativas, como el parkinson y el alzheimer es necesario conservar la plasticidad de nuestro cerebro, mediante la exposición a estímulos sensoriales novedosos y la actividad física y mental que induzcan aprendizajes. Si queremos ser sabios al llegar a la vejez debemos reformatearnos continuamente. Usamos más el hemisferio izquierdo que automatiza las respuestas, es lo que llamamos experiencia. El que aprende lo nuevo es el derecho y lo delega en el izquierdo que así adquiere la capacidad para reconocer y ejecutar. Si por rutina o comodidad dejamos de investigar se detiene el proceso y el cerebro se estanca. Lo que no se usa de pierde.
